El corazón late y late, y el día transcurre como uno más.
Volteo a la derecha y después a la izquierda, reviso el cel y no hay mensajes ni
llamadas perdidas.
Camino entre la gente buscando algo que no encuentro, reviso el cielo nublado, con la esperanza instalada en el corazón, y en automático vuelvo a revisar el cel, tan callado como una tumba.
Extraño al amor... extraño el tener a alguien a mi lado, alguien que abrace y ria, alguien que pelee conmigo por tonterías, por celos, porque llegue tarde, porque no llame por teléfono.
Sigo mi camino entre la gente, el asfalto se siente y resuena bajo mis pies, choco con alguien, pido disculpas sin voltear, sigo caminando y el celular tan callado como siempre.
No veo la cara de la gente que pasa junto a mi, observo a lo lejos, queriendo traspasar los edificios y ver más allá, para ver si alguien necesita que lo ame tanto como yo necesito que
me ame, pero no tengo vista de rayos X, ni tampoco vista de halcón.
Sigo buscando entre las calles algo que no encuentro, a alguien que no conozco, a alguien que no piensa en mi, sólo es un desconocido instalado en mi sentir, no sé como es su cara, no sé como es
su voz y no puedo mirarlo a los ojos, tampoco reconozco su sonrisa y mucho menos toco su mano... Como extraño al amor!!
Vuelvo al celular y busco la imagen de aquel muchacho que vi en una película que me encanto, pero sólo es un espejismo en el desierto de la Internet, ni siquiera sabe quien soy, ni siquiera sabe
que soy una admiradora más en este mundo de millones de mujeres... tonterías, solo tonterías.
El celular sigue mudo; su silencio me acaba, me aniquila, es un recordatorio ingrato de que no hay nadie quien me llame y me saque una sonrisa al oirlo del otro lado.
Como extraño al amor!!!
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